lunes, 2 de febrero de 2015

Me veo rodeada de personas que pretenden ser felices,
pero que no lo están.
Me transmiten tal intranquilidad,
que lo único que me gustaría es escapar.
En cambio sonrío y repito que estoy bien,
sin necesidad de explicarles que en realidad,
la mayoría de mi noches me veo desvelada hasta las cinco o seis de la mañana,
cuando empiezan a cantar los pájaros,
y la luz se filtra por las cortinas de mi ventana.
Que dormida me quedo,
en la almohada empapada de lagrimas.
No me gusta mentir, no me gusta decir la verdad.

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